“a naufragar…La historia de Los Gatos”


Para conocer mejor la historia del rock argentino hay que conocer al grupo que dio el puntapié inicial: Los Gatos. El escritor y coleccionista de discos Mario Antonelli es el responsable de la obra “a naufragar…la historia de Los Gatos”, completa y profunda investigación sobre el tema.

Más interesante resulta saber que Antonelli es, además, el autor de otros libros que siguen esta línea: “Los Gatos Salvajes (1965-2015), “Al rescate de los Shakers”, coescrito junto a Daniel Grijera, colaboró en la produccion del box set “Una celebración del rock argentino primera generación 1963-73”, ideado por LittoNebbia, y tiene terminada una enciclopedia sobre la música beat argentina, llamada “Extraños de pelo largo”, que abarca el período 1964-1974, y que permanece aún inédita.

El libro está sustentado por una gran cantidad de documentos reveladores, muchos de ellos nunca antes publicados, y entrevistas exclusivas sobre el viaje de un puñado de jóvenes: LittoNebbia, Ciro Fogliatta, KayGalifi, el recordado Oscar Moro, Alfredo Toth y el eterno Norberto “Pappo” Napolitano, que en aquellos años no se dieron cuenta que nacía con ellos un nuevo movimiento: el rock argentino.

A la obra se le agregan excelentes fotos de todas las épocas, la discografía completa, las letras de las principales canciones en donde se ve con claridad que más allá de “La balsa”, Los Gatos contaron con un rico repertorio quizás adelantado en el tiempo. La  producción conjunta pertenece al sello Melopea, Pentimento Records y Ediciones Disconario.

Precisamente “La balsa”, el tema que Nebbia compuso junto a Tanguito a fines de 1966, grabada en los viejos estudios TNT el 27 de abril de 1967 y editada en un simple el 3 de julio de 1968, fue la canción que marcó un antes y un después, dando origen al movimiento que, a lo largo de los años, se transformó en un movimiento cultural.

Como dice muy bien Antonelli “hace poco más de 50 años Los Gatos cambiaron el curso de la música popular argentina.El suyo no fue un suceso repentino ni un golpe de suerte. Fue el resultado de años de trabajo y esfuerzo, siguiendo intuitivamente un ideal artístico. El sacrificio que realizaron Los Gatos Salvajes no había sido en vano. El triunfo de la banda fue el del profesionalismo, talento y creatividad”.

Inmediatamente tras “La balsa” aparecieron “Madre escúchame”, “El vagabundo”, “El rey lloró”, “Viento dile a la lluvia”, “Esperando a Dios”, “Rock de la mujer perdida” y “Mañana”, entre tantos otros.

“Son canciones -continúa el autor- que instan a seguir un camino propio, superador, en busca de sueños e ideales, todas presentadas con arreglos originales, con un concepto musical distinto e inédito, tanto en timbres como en ejecución, autoproduciéndose para lograr un sonido propio, en una constante evolución, asumiendo riesgos musicales, sin repetir la fórmula que los había llevado al éxito con La balsa, tal como recomendaría cualquier director artístico de compañía discográfica”.

El libro menciona que las canciones de Litto y los arreglos que realizó junto a Ciro Fogliatta, quienes venían juntos desde Los Gatos Salvajes, los ponían en el mismo nivel que lo foráneo cuando “el resto de los solistas y conjuntos locales se limitaban a cumplir las órdenes de las compañías discográficas y editoriales musicales. Algunos, aun copiando a los grupos de rocanrol y twist mexicanos o intentando cantar las canciones de los Beatles en castellano, otros replicando a Los Shakers de Uruguay cantando en inglés o interpretando los éxitos de las listas de venta internacionales”, dice Antonelli.

Además cuenta con una sección de abultada bibliografía dedicada a la música popular argentina, en el marco de una narración definitiva sobre la historia del grupo que reseteó la historia del género en el país.


 

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