Albá Llaleq


“Somos de la tierra…como los árboles…”

“Nuestro arte  es una forma de testimoniar a través de la música y el canto, las vivencias, costumbres, creencias e historias heredadas de nuestra gente del monte y de la selva en la oralidad de antiguos abuelos memoriosos”, comenta Marcelino González, voz tenor y multiinstrumentista con 50 años de carrera artística, fundador de la agrupación Albá Llaleq/ Hijos de la Tierra. La misma completa la formación con sus hijos Matías “Mbareté” González Rodas, en voz barítono e instrumentos varios, y Nalá González Rodas, en voz tenor segundo e instrumentos varios. Este último es, a su vez, el responsable de los arreglos vocales y la dirección musical.

“Cuando yo no tenía ni idea de que mi destino iba a ser el canto le pedí a mis ancestros que algún día pudiera compartir la música con un hijo. Bueno ese Ser Superior, que para algunos puede ser Dios, me dio la bendición de dos hijos que me acompañan actualmente a vivir el sueño de la música juntos”, agregó.

En sus temas mixturan, con sapiencia y a su vez docencia, canciones en Qom, milenarias melodíasguaraníes, bagualas, y el chamamé canción.

“El esfuerzo, a través de los ensayos depende de cómo ensamblar las diversas canciones: milenarias como ‘She kyvy’l’, que es la que abre el disco, o la ‘Sentencia del abuelo Davichi’ en Qom, con ‘Albá Llaleq’, propia de mi padre, una versión de ‘Lamento del indio Chaco’ con letra de Luis Landriscina y música de Jairo, el ‘Río de Camalotes’ de Mario Corradini, hasta “Cacique Catán’ de Mario del Tránsito Cocomarola junto a Luis Mendoza y Ladislao Piedrabuena”, cuenta Matías.

Por su parte Nalá agregó que “como familia es muy ameno elegir lo que vamos a cantar o pelear por los arreglos, pero o hacemos con seriedad y somos luthiers de nuestros propios instrumentos”.

“Al mezclar las distintas lenguas en las canciones -acota Marcelino- tratamos de inculcar el alma aborigen que se desconoce en nuestro país. Hay un hondo divorcio entre la luz espiritual de los antiguos y presentesjefes de las etnías del nordeste para elegir un rumbo”.

“En definitiva, no es más que inculcar el amor a la tierra, a la que tanto mal se le hace”, destaca Matías, a lo que Marcelino agrega que “no hay mejor forma que hacerlo con la música de nuestros ancestros, dándole un impulso a nuestra valiosa cultura popular”.

Una buena manera de conocer a Albá Llaleq es asistir el próximo viernes 19 al Bar Cultural Criollo “Pal’ Que Guste”. A partir de las 21 el grupo presentará en sociedad el disco homónimo que, además estará a la venta en el lugar.


 

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