Alexandra Bracken, brisa fresca en literatura juvenil


El encuentro tuvo lugar en el coqueto bar del hotel donde se hospedó mientras estuvo en Buenos Aires, a pocas cuadras de la Feria del Libro. En medio del éxito de la saga “Mentes poderosas” y de la flamante “Pasajera”, Alexandra Bracken no sólo atendió a innmerables periodistas, bookstagrammers, booktubers y seguidores, si no que también tuvo tiempo para pasear por Buenos Aires. Y cuál no sería nuestra sorpresa al encontrar en Instagram que caminó 20 cuadras de ida y 20 de vuelta para ver la librería El Grand Splendid, de la que habíamos estado hablando…

Mientras que “Mentes poderosas” consta de 4 volúmenes, “Pasajera” se compone sólo de dos, y en ella aborda los viajes en el tiempo.

-Esta serie son dos libros en particular y, la verdad es que no va a haber más porque esto del viaje en el tiempo es muy complicado, tuve que hacer mucha investigación. Justamente hay tantas paradojas en esto de los viajes en el tiempo, que al principio pensé en hacer algo lúdico y mágico, bien básico. En vez de hacerlo con una máquina, pensé que lo estaba simplificando, pero me tuve que crear mi propia guía para asegurarme que no rompía ninguna de mis propias reglas.

En cuanto al segundo, “Caminante”, de pronta aparición en nuestro país, “me sorprendió encontrar que la edición en castellano comienza por España y después continúa por los distintos distribuidores, que lo llevan a los diferentes mercados. Me pasó lo mismo con ´Mentes poderosas´, creí que al estar traducido ya estaría al alcance de todos los hispanoparlantes, pero hay toda una cadena de distribución”.

La conversación deriva a otros ejemplos de libros que no han sido traducidos o lanzados en el país. “Originalmente teníamos este programa de un libro por año, un ritmo rapidísimo, lo que no daba tiempo  a que se publicara en inglés y en castellano al mismo tiempo. Ahora me tomo más tiempo y la traducción no tardará tanto”.

Antes de participar en la Feria, el pasado 1° de mayo, Alex y su hermana Stephanie recorrieron varios lugares de Buenos Aires: “Es toda una aventura porque viniendo de Arizona no estamos acostumbradas a la lluvia y a la humedad, y la ciudad es muy interesante con los distintos barrios que podríamos estar una semana y no conocer ni la mitad”.

Así descubrió “el arte callejero, como varía de un barrio a otro. Me encantó la visita al cementerio de la Recoleta, en alguna manera que da miedo, y es super interesante porque por supuesto en Estados Unidos hay cementerios, pero no como éste. Me sorprendió que cada barrio tiene su personalidad, y también, y tal vez esto es culpa mía por no haber hecho una investigación, fue la influencia de la comida italiana. Es como un crisol de razas”.

Y, por supuesto, no faltan los consejos sobre libros, Bracken pregunta qué nos gusta y viceversa. Así descubrimos lo que leemos en común, y el tema Outlander con los viajes en el tiempo y la serie de por medio, es tema obligado. Pasamos así a los riesgos de la adaptación y, por supuesto, a lo que pasó con el filme de “Mentes poderosas”: “Fue divertida, disfrutable. Estaba asustada porque la verdad es que no estuve involucrada en la adaptación del libro a la película. Ni siquiera leí el guión antes de verla, tampoco participé en el casting de los personajes y al set de filmación lo visité dos días antes de que terminara el rodaje. Hay algunas cosas que cambiaron que me hubiera gustado discutir y no estoy de acuerdo con todo lo que cambiaron. Lo que pasa es que sacas al escritor y al guionista y ponés escenas porque sí te alejas del hilo conductor de la narración. Se olvidan a veces que no todo el mundo cuenta bien una historia. La experiencia fue iluminadora para si alguna otra vez otro de mis libros termina siendo una película, voy a prestar atención para que sea mejor. Y no sé si a Diana Gabaldon (autora de Outlander) le pasó lo mismo. Sé que en las dos primeras temporadas estuvo muy involucrada en la adaptación… pero después tuvo que ponerse a escribir la secuela. También ha pasado con Juego de Tronos”.

Obviamente también es fanática del trabajo de George R. R. Martin. Pero el tema es “Pasajera”, “Y creo que sería una película hermosa porque iba construyendo en mi mente toda esta escenografía fantástica por eso el libro es tan descriptivo, con los aromas y sabores, porque lo sentía bien vívido. Además sé que hay partes en las que la narración se estanca y ahora sé qué hacer para solucionarlo y podría volver para atrás y modificarlas. Ya sé que no es una razón para hacer la película, pero…” (risas)

Seguimos con los viajes en el tiempo y las sagas se multiplican, abarcando también a autores alemanes, “trato de no leer mucho acerca del tema, y es algo que perdura a través del tiempo. En la literatura juvenil parece haber más proliferación, es como cuando hay películas gemelas de volcanes o asteroides, es como que todos nos subimos a la misma ola cerebral y siempre uno piensa qué haría si viviera en otro momento”.

Con estudios en Historia, no es raro que el guste el tema “pero me gustaría ir al futuro, porque en el pasado no siempre las cosas se hicieron bien”.

Volviendo a “Pasajera”, y a sus protagonistas Etta y Nicholas, “Cuando estaba en el secundario se me ocurrió tocar un instrumento, pero nada demasiado… así que la idea de que Etta tocara el violín fue algo que requirió mucha investigación para saber cómo hablan de la música, de su arte y de su performance. Sabemos que los personajes heredan algo de su autor y lo que tiene es que se le pone algo en la mente y se lanza. Yo siempre supe que quería ser escritora y lo hice. Estudié en la universidad de William & Mary, en un pueblito que se llama Williamsborough y está ambientado como Estados Unidos en 1776, incluso la gente se viste así. Y pensaba qué sería una mujer moderna en el s. XVIII y ver cómo se enfrentan las costumbres y las creencias. Por otro lado la mayoría de las críticas de los lectores americanos fueron porque Nicholas se enamoraba demasiado rápido de ella y lo que no se dan cuenta es que en esa época se expresaban así románticamente, con esa pasión”.

A Bracken le encantan los libros, los digitales también, pero prefiere “los que puedo marcar… viniendo del mundo editorial muchos manuscritos los leí como ebooks o en el celular. Y soy una lectora muy ávida, siempre estoy buscando el próximo. Pero sé que los jóvenes quieren ser los curadores de sus propias colecciones y les gusta tenerlos en mano… y firmados por su autor” (risas).

“Me encanta marcar los pasajes románticos, las declaraciones de amor de los libros”, asegura y ahora que tiene colegas/ amigas a las que leer le resulta difícil decir cuál es la preferida. Con todo el trabajo que ha tenido en los últimos años, no ha tenido mucho tiempo para leer, sin embargo, pero espera ponerse en forma.

Ama los thrillers y misterios hasta por televisión… y hablando de todo un poco llegamos a la conclusión de que tiene que actualizar su biografía donde dice que vive en un departamento encantador rodeada de muchísimos libros: “Ahora vivo en una casa. Es medio patético lo que voy a decir, pero a lo mejor es un poco tierno. Vivía en un departamento en Nueva York y me mudé a mi hogar natal, en Arizona, pero decidí comprar una casa para que mi perro tuviera un patio. Su nombre es Tennyson, por Lord Alfred Tennyson. Mi otro título es en Literatura Inglesa (risas), es un poodle en miniatura. Es adorable. Ahora tengo una oficina, ya no tengo que escribir en el dormitorio, y tengo estantes en todas las habitaciones. Tengo que organizarme y donar algunos libros, ¡algo así como el Método Kondo, pero con el límite en los libros! Puedo deshacerme de cualquier cosa, menos de los libros (risas)”

¿Podíamos esperar otra frase de Alex después de conocerla? Fue un placer.BL.


 

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