Doble apuesta por Infancia Clandestina

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La película de Benjamín Ávila representará a la Argentina ante la Academia de Hollywood y ante la española, como posible candidata a los premios Oscar y Goya.

 

CATARSIS Y TRIBUTO

El debut de Ávila como realizador es una mezcla de catarsis y tributo a su propia historia y familia. Hijo de desaparecidos durante la dictadura militar, formó parte de NIETOS, buscando a su hermano. La recuperación de la identidad de su pariente es uno de los pilares de “Infancia clandestina”, en la que cuenta, sin golpes bajos y tratando de distanciarse del tema por medio del uso del comic, cómo sus primeros años se vieron trastocados por lo que él pensaba era “normal”.

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Bajo otro nombre y siendo testigo del entorno militante de Montoneros de sus padres, Ávila se formó hasta que la dura realidad lo dejó sin madre y lejos de su hermano, demasiado pequeño para recordar, pero en edad ideal para ser adoptado.

GENESIS Y REALIDAD
No fue fácil para Ávila encontrar el punto medio para contar su historia, y tampoco ponerse detrás de una cámara para ser testigo de lo que él mismo, con algunos cambios, había vivido.

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Así las cosas, “Infancia clandestina” realizó un largo camino hasta su realización, cuando Lucía Puenzo le llevó la idea a su padre, Luis Puenzo, quien, paradójicamente ganó el primer Oscar al Mejor Filme en Lengua Extranjera con “La historia oficial” en 1986.

El guión, escrito junto a Marcelo Müller, pasó por varias etapas, tratando de diferenciarse de materiales que usaban la misma época como trasfondo. La diferencia primordial radica en que Ávila sabe exactamente de lo que habla, ya que lo vivió en carne propia.

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Para el director es importante subrayar “lo cotidiano, lo que nos pasaba en ese momento”. Pero también hubieron momentos duros en la filmación como la escena en la que se contrapone el compromiso de su madre, interpretada por Natalia Oreiro, con los miedos de su abuela, encarnada por Cristina Banegas. En ese duelo “hubo mucha improvisación, mucha emoción ya que lo que yo había escrito fue reinterpretado por ellas. Agradezco que hayan dado mucho de sí porque allí es donde el espectador tiene que decidir, es una situación incómoda en la que las dos tienen razón y el haberla dejado en manos de ellas me ayudó a tomar más distancia del planteo”.

cine2-300x180Por supuesto, revivir esos momentos debió ser duro para el joven director, pero también para sus intérpretes, entre los que también se destaca Ernesto Alterio como el tío, quienes tuvieron que recrear su historia sin decepcionarlo.

En este sentido, el casting es un lujo como asimismo la ambientación de época. Sumándose a “Días de vinilo” que, siendo una comedia, es brillante, a la denuncia de “Elefante blanco”, y a otras perlitas del 2012, “Infancia clandestina” es una representante digna de una cinematografía que cada vez más va encontrando el lenguaje que no sólo sirve para que nos conozcan en el exterior, si no que es el que nos identifica como argentinos.


 

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