El martir de la independencia


Ganadora del concurso del INCAA sobre el Bicentenario de la Revolución de Mayo en 2010 representando a Capital Federal, “Moreno. Vida, pensamiento y crimen político de Mariano Moreno”, de Ernesto Ardito y Virna Molina, comenzó su periplo en Buenos Aires, continuando en La Plata, Córdoba, Unquillo, hasta llegar a Neuquén, donde podrá verse en julio.

Moreno. Vida, pensamiento y crimen político de Mariano Moreno

Moreno. Vida, pensamiento y crimen político de Mariano Moreno

Una vida singular

Mariano Moreno fue envenenado en el mar en 1811. Tenía 31 años y era líder del movimiento revolucionario que luchó por la libertad y la igualdad en Sudamérica. Sus documentos fueron destruidos, pero Guadalupe, su esposa, le escribió desesperadas cartas de amor, sin saber que él ya había muerto. En esas líneas se descubre la traición política y económica a la revolución que fundó el país.

El desafío de Ardito y Molina era narrar esa sucesión de acontecimientos, de los cuales no hay prácticamente archivos, por lo que tensionaron las fronteras entre documental y ficción logrando un film experimental, fantasmagórico y existencialista.

Partiendo de la figura de un investigador solitario y atormentado por los espectros del pasado, la persistente atmósfera sobrenatural y la voz interior de los protagonistas crean una ruptura de estilo con los cánones del documental clásico.

La obra contó con la participación de los historiadores Norberto Galasso, Noemí Goldman y Marta Dino.

Una búsqueda personal

Ernesto Ardito y Virna Molina ya obtuvieron 30 premios internacionales con sus producciones anteriores: “Raymundo”, “Corazón de Fábrica” y “Nazión”, y además trabajaron juntos en la serie documental “Memoria iluminada” de Canal Encuentro, con trabajos sobre Alejandra Pizarnik, María Elena Walsh, y Paco Urondo.

En la misma línea de personajes históricos, la figura de Moreno “siempre nos interesó, sus ideas son fascinantes. Trabajamos a partir del Archivo General de la Nación, los museos, sitios que tienen que ver con la época”.

Ernesto Ardito y Virna Molina

Ernesto Ardito y Virna Molina

Repensar otras miradas

Molina asegura que “la propuesta juega mucho con la belleza estética de la imagen, y la magia de volver a las fuentes al original como conocer la letra de Moreno y los documentos de ese momento con la mirada ficcional”.

La dupla está unida desde 1997, pero “no tenemos una división muy rigurosa. Vamos cubriendo los diferentes roles, experimentando. En este caso es la primera vez que usamos representaciones y eso lo hizo Ernesto. Nos divertimos mucho, nos pasamos muchas horas hurgando y reencontrándonos con lo que pasó hace 200 años”.

La filmación demandó un largo período desde 2010 hasta principios de 2012 porque “siempre aparecían cosas nuevas que te obligan a repensar para incorporar otras miradas, además tampoco hubo hay estancias estancas de pre, producción y post. Montábamos imágenes y seguíamos tomando registros de nuevas escenas todo el tiempo. Estábamos atentos a esas nuevas puertas que se estaban abriendo. Fue muy elástico y los tiempos se hicieron muy largos”.

El desafío de un nuevo género

“Estudiamos cine en la rama ficcion. Lo que nos llevó a ser documenalistas fue la necesidad de contar una historia cuando estábamos filmando la vida de Raymundo Gleyzer. Nos fuimos quedando, pero estamos empezando a transitar un filo en el que entra la ficción”, afirma Molina.

Moreno

Moreno

Refiriéndose a los sujetos de sus trabajos confiesa que “es un privilegio poder contar al público la vida de estas personas, volver sobre sus pasos y reconstruir su subjetividad te va aportando miradas muy ricas. Nos sentimos afortunados”.

En cuanto al futuro, Ardito y Molina apuesta a la ficción, “nuestra idea es meternos con lo que fue la militancia de los años 70 para la juventud, en el campo íntimo donde uno se nutre de personas concretas y lo lleva a un personaje que no existe pero con el que te identificás. Así  tenés más libertad moral y ética para desarrollar la historia”.

Su mayor éxito, “Raymundo”, fue visto hasta en Japón y China, a pesar de las diferencias culturales. A ambos los ha influenciado el cine de Santiago Alvarez, de Gluber Rocha, los directores latinoamericanos revolucionarios, y el Cine Liberación, además del de animación, y el de John Cassavettes, “porque hacía historias profundas y humanas en el cine indie americano”.

Todavía quedan personajes en el tintero a los que les gustaría retratar: “Haroldo Conti, Marco Denevi, Leonardo Favio, Leopoldo Torre Nilsson, quien me marcó mucho, me volaba la cabeza”, se ríe Virna.

Para ella y para Ernesto, “vivir de esto es complicado, sumás trabajos en televisión o das clases, pero filmás por la pasión de que la historia se conozca. Esa es la prioridad, y hoy lo podemos decir con orgullo”.


 

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