En Venezuela: «Me propuse conocer el país real y a su gente


Aunque actualmente esté cubriendo los incendios en el Amazonia, a Joaquín Sánchez Mariño lo conocimos a través de su libro: «En Venezuela, postales de un país al borde del colapso». «Quise contar mi experiencia de estar un mes en un país conflictivo, en el momento que Juan Guaidó se autoproclamó presidente contra el régimen de Maduro».

«La misión de entrar a la Venezuela de la furia está completa. Me toca ahora explorar las advertencias y los prejuicios. Me toca por lo pronto ir al encuentro de todos los miedos que me transmitieron cuando comenté el viaje y examinarlos. Recorrer la otra Venezuela, la del lado de adentro, la que no había visto nunca hasta ahora». Así se resume su volumen.

«Me propuse conocer el país real y sobre todo a su gente que trabajan, se enamoran, se separan, luchan, mueren o simplemente viven en la Venezuela de hoy», cuenta a El Resaltador.

«En mi trayecto pude presenciar la furia tremenda de un pueblo que en la frontera se aventura por un futuro mejor en otro país. Siento que hay un montón de destinos complicados para Venezuela y que la gente lo sabe y quiere buscar un mejor nivel de vida», dijo.

«La idea fue mostrar cómo vive su gente. Tuve la suerte periodística de llegar en un momento clave con la proclama de Guaidó y sus seguidores. Sentí que llegar a Venezuela era como viajar a una película de ciencia ficción. Me llamó la atención encontrarme con un aeropuerto en Caracas con tan sólo tres aviones, por ejemplo», manifestó. El salto llegó luego de tomar la resolución de abandonar la seguridad de un empleo fijo y convertirse en free-lance, con el sueño de ser corresponsal de guerra en el futuro.

«La terminal aérea y la ciudad me dieron la imagen de una ciudad post apocalíptica en donde se nota lo que fue en el pasado. Sentí tristeza e intriga de saber cómo se llegó a esa situación», cuestionó.

«Viajé en solitario con todos los riesgos que eso significa, pero me encontré con una gente maravillosa que me atendió muy bien y hasta me protegió», acotó.

«Tuve muy en cuenta -manifiesta- que la república bolivariana de Venezuela es el lugar donde se juegan los grandes debates políticos de estos años. Protagonizan este libro personas entrañables con las cuales conviví durante un mes. Fui desde Caracas y su Florida uno de los barrios bacanes en su momento hasta el Petare, una de las villas más grandes del mundo», destacó.

«Una de las cosas más incoherentes que escuché fue, por ejemplo, cuando Maduro dijo que en Venezuela hay plata porque los restaurantes estaban llenos. Claro, es cierto, pero la realidad me mostró que el pueblo no la pasa bien y justo cuando estuve llegaba la ayuda humanitaria que iba a cruzar por el puente Simón Bolívar y no la dejaron pasar», informó.

«Esta experiencia me cambió en muchos francos, pero el principal es que me devolvió las ganas de investigar periodísticamente y continuar con estos temas tan interesantes que merecen ser vividos y no que te lo cuenten», mencionó.

Sánchez Mariño hizo coberturas desde Haití, Mozambique, Rusia, Egipto, Mongolia, India y Myanmar entre otros países. Realizó el proyecto Expreso a Oriente dedicado a sus crónicas de viaje y publicó las novelas «Mi tonto ansioso, equivocado yo» y «La novela de algún otro». LD


 

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