Enrique Vázquez


“Este libro escarba en un tema fuera de agenda”

“En el libro logré el testimonio de aduaneros, jueces, fiscales, economistas e historiadores. Pero sobre todo hablan las causas judiciales y esas causas, muchas veces agotadas por prescripción o por sentencias indignantes, revelan un estado de cosas que nos permite saber cómo, a través del delito, se puede transformar la opulencia de otrora en la pobreza de hoy”.

 

Así nos cuenta el periodista cordobés Enrique Vázquez la concepción de su nuevo libro “Aduana, corrupción y contrabando” (Grupo Planeta) en el cual realiza se “muestran el modo espeluznante de fagocitar un ingreso legítimo para la economía de un país” y escarba en “un tema fuera de agenda”.

Justamente esta investigación, que le tomó varios años, denuncia la trama de corrupción, negligencia y cinismo y, a la vez, en su recorrido histórico, aporta una reflexión contundente y explosiva: Revela que hoy la Aduana aporta apenas el 1,47 por ciento del PBI (producto bruto interno) y que “nadie sabe cuántos contenedores hay en el puerto ni que es lo que guardan en su interior. La desidia y la corrupción se retroalimentan para que cada tanto desaparezcan cinco, diez o veinte de esas latas cuyo valor promedio ronda el medio millón de dólares”.

“Como dice un juez -agregó- el contrabando es el delito nacional. Fijate que la aduana de Buenos Aires, que es la institución más antigua de este lado del Río de la Plata, enriqueció a comendadores y virreyes durante la época colonial y a un par de patriotas tras la Revolución. Unitarios y federales se disputaron su dominio en las guerras civiles”, destacó el, a su vez autor de “El osario de la rebeldía”.

“En el lapso de 140 años la Aduana aportó entre el 80 y el 90% de lo recaudado por el Tesoro Nacional, y hoy es lamentable lo que aporta y eso se debe a la corrupción que existió en diferentes etapas de nuestra historia”, afirmó.

“Soy un convencido -relata el escritor- de que la aduana es un colador que no sólo no recauda lo que debería, sino que, además, desalienta, mediante la coima institucionalizada, la expansión productiva de las empresas, y extrae parte del patrimonio individual de los argentinos y los ocasionales visitantes extranjeros”.

“A través de lecturas, consultas y entrevistas he aprendido mucho en el transcurso de estos dos años largos que me demandó la elaboración del libro. No está nada mal como saldo”, expresó, “Soy un eterno agradecido a todas las personas citadas en el volumen, quienes me brindaron con generosidad su tiempo, sus conocimientos y experiencia. Fue una experiencia maravillosa”.

Pero recalcó que “lamentablemente no puedo agradecer como querría a los pocos empleados o funcionarios de la Aduana que ofrecieron su testimonio: la sola mención de sus nombres y apellidos los condenaría a represalias”.

Por último, en referencia a lo que se viene, Vázquez manifestó que “por el momento voy a descansar del trabajo realizado. Luego la Argentina siempre nos brinda algún material para investigar”.


 

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