Habitaciones con historia


El viajero curioso está siempre esperando conocedor algo más. Al llegar a Trelew, más allá de su hermosísimo y completo museo paleontológico, nos deleitamos con las anécdotas que el dueño del Hotel Tourning, el más viejo de la ciudad, tenía para contarnos.

El recorrido por sus instalaciones tiene el encanto de encontrar dos acondicionadas como en los tiempos de sus famosos visitantes: el ladrón de bancos Butch Cassidy y el escritor Antoine de Saint Exupery.

Sin embargo, la vuelta a Buenos Aires trae aparejada la pregunta: ¿existe algo parecido en nuestra ciudad?


Un servicio completo

Hotel Castelar

Hotel Castelar

Por suerte la remodelación del Hotel Castelar, más allá de sumarle un spa, respetó su aura tradicional y por eso los días miércoles, de 17 a 18,30 se puede visitar la habitación 704, que alguna vez ocupara el poeta Federico García Lorca.

Situado a cuatro cuadras del obelisco, sobre Avenida de Mayo 1152, y con profundo lazo con la comunidad española, el edificio fue diseñado por el ingeniero José Pizone e inaugurado en 1928.

Desde 1951 se denomina Castelar, por el presidente de la Primera República Española, Emilio Castelar y Ripollo.

La habitación

La habitación

El proyecto de restaurar la pieza de Lorca demandó varios años y su diseño se debe a Laura Molina, ganadora de un concurso organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que logró ambientarla con el amueblado al estilo de la década del ´30. También se exhibe una cama de hierro igual a la de la época y piezas personales del artista, como un dibujo y un diario que relata el horror de la Guerra Civil española, y un mural en el que aparecen los personajes de su creación.

La imaginación de Molina jugó un papel muy importante ya que no existen fotos de la época para saber cómo era en realidad el cuarto.

Algunos cambios

Pero cuando Lorca se instaló en el Castelar, en 1933, en realidad se llamaba Excelsior. Invitado por la gran Lola Membrives para asistir al estreno de “Bodas de sangre” y brindar conferencias literarias, García Lorca se embarcó con destino a Buenos Aires el 29 de septiembre de ese año en el vapor Conte Grande. Su estadía se prolongó hasta marzo del año siguiente, siendo recibido en la peña “Signo”, ubicada en su subsuelo, rodeado de otras celebridades locales de la época como Alfonsina Storni, Norah Lange y Oliverio Girando; siendo entrevistado en Radio Stentor, o visitando los cafés de la avenida, como el Bar Iberia, de la mano de Raúl González Tuñón y Samuel Eichelbaum.

Mural

Mural

Más historia, esta vez política, tiene al Castelar como protagonista, como la constitución del Movimiento Orientador, en 1937, bajo la conducción de Arturo Frondizi. Las malas lenguas atribuyen a Enrique Santos Discépolo y a una pelea con un crítico, al cierre del tradicional reducto.

 

 

Memorias del escritor

Así describía su paso por la ciudad, el poeta de trágico destino: “Buenos Aires tiene algo vivo y personal; algo lleno de dramático latido, algo inconfundible y original en medio de sus mil razas que atrae al viajero y lo fascina”.

La visita guiada, que tiene un módico precio, permite acceder al séptimo piso del hotel, en el que se exhiben láminas con fotos y textos sobre la vida de García Lorca, como asimismo el acta de nacimiento enviada desde Granada y cartas manuscritas.

placa en el hotel

placa en el hotel

Dos de ellas hablan de la fascinación del escritor por esta ciudad sudamericana: “Estoy abrumado por la cantidad de agasajos y atenciones que estoy recibiendo. Estoy un poco deslumbrado de tanto jaleo y tanta popularidad…Aquí, en esta enorme ciudad, tengo la fama de un torero”.

En el teatro “… el público, cuando me vio, me hizo una ovación y tuve que dar las gracias desde el palco. Pasé un mal rato, pues estas cosas son imprevistas en mi vida. Ya veréis los periódicos. Una cosa como cuando vino el príncipe de Gales. ¡Demasiado!”.

Su timidez le seguía jugando una mala pasada meses más tarde, cuando el afecto del público no declinaba: “Estoy muy mal porque estaba nerviosísimo de tanto beso y tanto apretón de mano. Cuando me fui al hotel no pude dormir de cansado que estaba. Aquí por eso (la nota está escrita en el revés de una foto) tengo una sonrisa falsa porque lo que quería era que me dejaran solo y veo que es imposible”.

Federico García Lorca

Federico García Lorca

Los agasajos no cejan y es “… llevado y traído. Esta mañana firmé en la cama veinte álbumes. He tenido que tomar un muchacho que me sirva de secretario y de mecanógrafo y me defiende de las visitas que llegan hasta la cama. Algo atroz… me conocen por las calles. Esto ya no me gusta. Pero es para mí importantísimo porque he conquistado un pueblo inmenso para mi teatro”.

Este amor- odio no le impidió alargar su estadía seis meses… antes de volver a su patria y encontrar allí su trágica y estúpida muerte.


 

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