«Illia siempre dijo que lo más importante de su vida no fue la presidencia»


«Mi relación con Don Arturo data desde que yo era muy chico ya que él era amigo de mi padre. Mi intención al hacer este libro, fue resaltar la figura del hombre, del doctor que atendía a cualquier hora, siempre con la voluntad de poner su medicina al servicio de quien la necesitara, del estadista, y de revalorizar su paso por la presidencia”, nos comenta del abogado Agustín Barletti, autor de “Salteadores nocturnos (novela histórica sobre la vida del ex presidente Arturo Illia)”.

El título se refiere a la frase que el ex presidente formulara cuando lo derrocaron, diciéndoles a quienes iban a sacarlo de la Casa Rosada, que “eran unos salteadores nocturnos, que de noche le robaban el sueño a los argentinos”.  Barletti relata que, esos mismos, luego le pidieron perdón por lo que habían hecho.

El éxito del libro demandó una segunda edición de la editorial De los Cuatro Vientos.

Barletti se apasiona contando anécdotas sobre Illia, un hombre de una memoria prodigiosa que podía recordar nombres, genealogías y cantidad de datos que tenían que ver con el desarrollo del país: «¿Usted cree que yo me hubiera animado a gobernar esta nación sin saber todo esto?, me decía. Era un hombre que vivió para servir”.

Don Arturo estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y, durante muchos años, su promedio fue imbatible en la UBA, pero cuando fue presidente, los alumnos hicieron un paro con los bancos a la calle… Un año después, ya con Onganía en el poder, luego del golpe de estado, se desata la trágica Noche de los Bastones Largos, con el éxodo de materia gris de Argentina.

«Era tan grande su humildad que tuvo su gran participación en la reforma universitaria de 1918, pero a mí me decía que había estado más como pueblo en esa reforma porque era demasiado joven para que le diesen una responsabilidad, lo que nos da pensar que Illia era cien por ciento reformista», expresó.

«Debemos recordar además -cuenta Barletti- que en sus mil días de gobierno tuvo el PBI más alto, se abonaron en tiempo y forma los préstamos al fondo monetario, la inflación era baja, y el presupuesto, de un 25 por ciento, el más alto en educación y cultura. A pesar de todo esto lo llamaron ‘tortuga’, a lo que él respondía, dentro de la zoología política, que algunos eran cangrejos”.

«A Don Arturo se lo conoce como médico rural, cuando en realidad fue un investigador de primer orden. Junto a Salvador Mazza fue primordial en la lucha contra el mal de Chagas», expresó Barletti, quien también nos cuenta el rol de la esposa del ex presidente, siempre ayudándolo en sus tareas.

Barletti describe en Illia a un hombre campechano, capaz de hablar con amas de casa, asombradas de estar junto a un ex presidente, o de ayudar a un pequeño Agustín, asustado luego de hacer una travesura.

«Sin dudas que, cuando escribí el libro, mi intención era que lo leyera la juventud que, seguramente no tenía conocimiento de la obra de este gran argentino, del maltrato que recibió, de su ejemplo de vida. Encabeza la lista de los presidentes más honestos, junto al Dr. Raúl Alfonsin y a Don Hipólito Yrigoyen», dijo.

«Estoy pensando, alentado por mi familia y amigos, en hacer un libro sobre mi relación con Don Arturo, ya que tengo muchas historias muy interesantes y algunas graciosas. Pero por sobre todo, el objetivo sería mantener viva la presencia de Illia en la historia argentina», concluyó.


 

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