La muerte le sienta bien


HBO | Sr. Ávila

HBO | Sr. Ávila

“Tenemos la suerte de aparte de ser hermanos y de divertirnos bastante”, así se presentan Walter y Marcelo Slavich, creadores y guionistas de “Sr. Ávila”, la nueva serie de HBO (domingos a las 21), de la que ya están escribiendo los cuatro primeros capítulos de la segunda temporada.
“Por suerte esta vez funcionamos en la misma sintonía con los productores que tienen audacia y no se ponen límites, como otros. En 1999 hicimos una serie de vampiros que se llamaba ´Nocturnos´ y cuando la presentamos nos dijeron ´¿Qué están fumando, muchachos?´… Nos deprimió tanto.” No es raro que Walter lo diga en plural, los hermanos hablan completándose las frases. Ya habían colaborado con HBO con la miniserie “Epitafios”, tan exitosa que demandó dos partes y un elenco de destacados actores locales.

La biografia no autorizada de un sicario

Mientras que los episodios de “Sr. Ávila” pueden volver a verse en http://www.hbomax.tv la serie se presentó en sociedad con un especial de dos horas que desplazó nada menos que a “Juego de Tronos” de su horario habitual.
La historia narra la vida de Ávila (Tony Dalton), un hombre de clase media, vendedor de seguros, esposo y padre, quien, en realidad, es un asesino a sueldo.

Walter y Marcelo Slavich

Walter y Marcelo Slavich

“El proyecto se demoró dos o tres años por elegir una productora. Nosotros lo escribimos en 2008. Nació de la canción ´Sicario´, de Rubén Blades. Esa es la punta del ovillo. Blades cuenta historias y esa es muy íntima, sobre un veterano que está preparando un asesinato con un novato y le explica detalladamente qué es lo que va a suceder. Lo que se destaca en el tema es que no tiene ningún sentimiento hacia la persona que va a eliminar, es un trabajo más”.
La serie fue filmada el año pasado en México D. F. y está compuesta por 13 episodios de una hora. “El desafío era que el protagonista no fuera un asesino serial, si no que llevara una doble vida. Pero no hay morbo en la propuesta. En algún momento de nuestras vidas todos queremos matar a alguien”, afirman a coro los hermanos Slavich.
Ávila no es un asesino por vocación, sino por profesión. Su vida transcurre de su casa a la oficina y de regreso, es rutinaria y aparentemente convencional. Bajo esta fachada de normalidad, esconde su verdadero oficio.

El rostro del asesino

Sr. Ávila

Sr. Ávila

Para completar la idea, Walter y Marcelo tuvieron “que pensar en reglas y en el equipo, los facilitadores, y en quienes atraen a los clientes, los imanes, si querés que te contraten no vas a poner un anuncio en Páginas Amarillas. También tuvimos que inventar un trabajo aparte para cada uno de modo que ocultaran sus ingresos”.
Ávila tiene 45 años, una esposa llamada María (Nailea Norvind) y un hijo adolescente, Emiliano (Adrián Alonso). Para ellos y para todos los que lo conocen, Ávila es un simple vendedor de seguros de vida. Para dar vida a este personaje se eligió a un actor mexicano: “En el caso de Tony Dalton él no se disfrazó de Ávila, ES Ávila”, afirman muy contentos con la selección los Slavich.

Un elenco solvente, un proyecto ambicioso

Sr. Ávila

Sr. Ávila

La serie gira alrededor del día a día de un hombre que eligió ganarse la vida haciendo que otros la pierdan. Pero dentro de la organización de asesinos a sueldo a la que pertenece secretamente escalará posiciones y se convertirá en el “Señor” del negocio. Con el nuevo cargo vendrán problemas y responsabilidades y la entramada farsa se irá desmoronando transformando su vida y la de los suyos en una pesadilla de la cual será difícil escapar.
Para completar el reparto de esta ambiciosa producción se eligieron muy buenos actores del país del norte: Carlos Aragón (Iván, secretario y asesor del “Sr.” en turno), Jorge Caballero (Ismael, el rebelde aprendiz de Ávila), Camila Selser (Ana, maquilladora de cadáveres en la funeraria), Margarita Muñoz (Maggie, amante de Ávila) y Juan Carlos Vives (Rogelio, intermediario entre clientes y el “Sr.” en turno), entre otros.
En el primer episodio se destacaron Hernán Mendoza, Ybarra, el sicario más antiguo del Sr. Moreira y tutor de Ávila, y Fernando Becerril, el Sr. Moreira, amo de la funeraria que oculta el negocio oscuro del crimen por encargo y, cual juez, impone las reglas.


 

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