La telenovela de la vida

Terminamos el año entrevistando a Liliana Viola por su libro “Migré” y a Camilo Sánchez por “La Feliz” en El Resaltador por Radio Túpac (https://www.youtube.com/watch?v=bSI1DCoxc5A).
monzon munizQue ambos reportajes hayan sido la misma tarde no es casual. En sus líneas, ambos libros nos remiten a momentos muy puntuales de nuestras vidas. Por ejemplo, Sánchez se pregunta quién no sabe dónde estaba en el instante en el que le anunciaron la muerte de Alberto Olmedo. Y entonces aparece, como si fuera una película, mi papá en la puerta contándomelo. Ese verano, en Mar del Plata, ya conmovida con la tragedia de Alicia Muñiz, ve surgir este triángulo de hombres que comienza su lenta agonía: Carlos Monzón, Olmedo y el Facha Martel, amigo de ambos, en cuya casa sucedió el primer desenlace.
la felizEl Claun, El Campeón y El Langa, tres identificables personajes de nuestra historia deportiva y farandulesca retratan el comienzo de nueva década. Sánchez describe, con claridad periodística, la mística de la noche porteña, la poética del nacimiento del mito. En menos de un mes los tres protagonistas afrontan la caída (nunca mejor usada la palabra) literal y metafórica de sus sueños. Y de marco, La Feliz, esa ciudad que respira verano y sonrisa estática, que guarda secretos inconfesables, que se transforma a medida que el año avanza hacia el calor.
Con “Migré, el maestro de las telenovelas que revolucionó la educación sentimental de un país”, nos adentramos en la intimidad de Liliana Viola. Una tarde, lo ve llegar a un café y es testigo de una escena, mientras piensa en dejarse llevar o no por sus ansias de cholula. ¿Qué decirle al maestro?
migreViola desata un sinfín de recuerdos atesorados en esas páginas y fotos. Para los que tuvimos la suerte de ver alguna de sus telenovelas o escuchar alguno de sus radioteatros, el hilo nos lleva de la mano de amigos, actores, guionistas y, sobre todo fanáticos, a rememorar inolvidables postales televisivas. El melodrama en su máximo esplendor. En un instante hasta se cuela el espíritu de “La tía Julia y el escribidor”. Entrañable y cómplice, es, a la vez, interactivo. Hay que leerlo celular, tablet o notebook a mano. Viola nos advierte “está en YouTube” cuando habla de esta u otra escena, para que volvamos a vibrar, a sentirnos parte de los migreanos, para que la emoción vuelva a surgir. Hagámosle caso.

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