Las bodas de plata de «La Rata»

LAS BODAS DE PLATA DE «LA RATA»

La historia comenzó en el Bajo Flores cuando un adolescente ser fijó como meta convertirse en un ídolo de rock, un guitarrista por excelencia quien, con el paso del tiempo, se transformó en uno de los mejores instrumentistas del heavy metal, Walter Giardino.

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LOS COMIENZOS

Rata Blanca, puntal del power metal clásico nacional, llegó por primera vez al disco en 1988 con el reconocido álbum “Rata Blanca”, que sus seguidores tienen presente como el disco del castillo en la tapa.

En aquella primera etapa la banda estaba integrada por Saúl Blanch en voz líder, Gustavo Rowek en batería, Guillermo Sánchez en bajo, Sergio Berdichevsky en guitarra y el líder, mentor y compositor, Walter Giardino, en guitarra.

En aquel momento Rata Blanca había surgido junto a una trilogía de lanzamientos discográficos que se completaba con las bandas Todos al Obelisco y El Ping Pong Club, que se quedaron en el intento.

MEMORIAS PERSONALES

Quien esto escribe recuerda una tarde en la vieja oficina de la discográfica Polygram, hoy Universal Music, junto al jefe de prensa de aquella época, el querido amigo Daniel Botti (quien luego se transformaría en escritor y libretista del inolvidable Tato Bores). Allí me fueron entregados los tres discos.

ratabalanca1Cuando llegué a mi casa la curiosidad me invadió por el álbum que tenía el ahora famoso castillo, pero la sorpresa fue mayor cuando comencé a escucharlo y a notar, ya en aquél entonces,  algo distinto en el aire, una forma nueva de hacer “rock duro”, donde primaba la magia, la buena instrumentación, letras con historia, un sonido impecable y un distintivo modo de toca que se adelantaba a la época, en la técnica de Walter Giardino.

Esa premonición de aquel momento de encontrarme frente a un músico y a una banda de otra galaxia,  no tardó mucho tiempo en hacerse realidad, porque de aquellos tres lanzamientos, hoy y cuando ya pasaron 25 años de carrera artística, es la única que sigue en el camino, con discos, giras, conciertos y espectáculos dignos y que nada tienen que envidiarle a ninguna banda internacional por su desarrollo, no por algo hoy es sin dudas la agrupación más importante del metal nacional y de Latinoamérica.

LA LEYENDA SE HACE REAL

El primer concierto de la “Rata” se realizó en la sala Luz y Fuerza de esta capital, y la presentación oficial del disco tuvo lugar en diciembre de 1988 a sala llena, en el recordado y hoy desaparecido teatro Alfil.

Los temas que integraban la placa son: “Sólo para amarte” (Saúl Blanch), “Preludio obsevivo”, “El último ataque” y “Otoño medieval” (Roberto Conso), “La misma mujer”, “Gente del sur”, “Rompe el hechizo”, “El sueño de la gitana” y “Chico callejero” (compuestos por Giardino).

Hojeando materiales periodísticos de aquella época ya se perfilaba que estábamos en presencia de una auténtica banda de power clásico que tenía a los legendarios Deep Purple como sus más notorias influencias, pero que ya contaba con un estilo personal que los colocaría en el rubro de los adelantados para la época dentro del género metalero argentino.

Desde los comienzos el estilo de la agrupación no dudó en contar con un público bien amplio donde todos se acoplaron a la amplia propuesta en la que las canciones se basaban en acordes clásicos de Bach o Paganini, con un marcado leitmotiv al estilo The Beatles, sin dejar de lado a Purple o a Zeppelin, pero con una personalidad y originalidad única en sus composiciones.

ratablanbca3“Empecé en la música a los 12 años en las típicas bandas de colegio, sin obviar como es lógico los inicios con el folclore argentino”, cuenta Walter Giardino, “Mi abuelo fue integrante en una orquesta de música popular”.

Cuando se toca el tema del power metal, Walter rememora que  “la intención fue mecharle a la base rockera y elaborada que poseía la banda desde el vamos, elementos clásicos que enriquecieron el estilo y combinarlos con letras de fábulas y amor. La balada llegará después, con ‘Mujer amante’, del segundo disco, que rompió con todos los esquemas”.

En aquellos primeros tiempos se vislumbraba en la Rata una impronta muy distinta a otras agrupaciones, ya que su preocupación profesional no pasaba sólo por lo musical, sino también por la estética, la puesta en escena y encontrar la escenografía adecuada para cada tema.

Eso hizo que el público estuviera compuesto por la familia entera, cosa rara y distante para el heavy metal de la época, con un mayoritario público femenino al que le gustaba el rock con ese sonido medieval o esos solos de guitarra que transportaban la mente hasta tierras lejanas, repleta de magos, espadas, castillos, dragones, brujas y hechizos.

“En aquél momento pensar en que una banda de heavy udiese tocar en un teatro se podía considerar casi una locura, pero nosotros lo hicimos. Para la gran masa el género era símbolo de quilombo, pero nosotros nunca lo quisimos y echamos a lo revoltosos. El público que venía a ver a Rata Blanca, venía a escuchar y a lo mejor de la banda durante dos horas de espectáculo. Siempre se entendió así y la prueba fue nuestro primer concierto que fue un verdadero ejemplo de organización y producción”, dijo.

A ese emblemático disco le sucedieron impresionantes álbumes como «Magos espadas y rosas» (1990), reeditado en el 2010 al cumplir sus 20 años, festejados con un memorable concierto en el Luna Park repleto, con la voz inigualable de Adrián Barilari.

Luego siguió «Guerrero del arco iris» con la incorporación  de Hugo Bistolfi en el teclado (1991); «El libro oculto» (1993); «Entre el cielo y el infierno» con Mario Ian en la voz líder (1994); «En vivo en Buenos Aires» (1996), grabado en el legendario estadio Obras Sanitarias que marcó el regreso de Barilari como vocalista principal; «Rata Blanca» (1997) que contó con la voz de Gabriel Marian y Javier Retamozo en las teclas.

SEGUNDAS PARTES SIGUEN SIENDO BUENAS

ratabalanca1Después de un breve paréntesis durante el que Giardino se dedicó a un proyecto personal, Temple, la Rata volvería con todo, con el álbum «El camino del fuego» (2002). Esta vez sin Berdichevsky, quien no sería reemplazado, el regreso de Barilari y Bistolfi, Fernando Scarcella en lugar de Gustavo Rowek en batería, sumándose a Sánchez y Giardino.

La seguidilla de éxitos continúa en 2005 con la obra conceptual «La llave de la puerta secreta», que será continuada en «El reino olvidado» (2008), material que también se grabó íntegramente en inglés con la voz de Doogie White (ex cantante de Rainbow en la época de Ritchie Blackmoore y de la banda de Yngwie Malmsteen) como «The forgotten kingdom».

El suceso de la banda se completó con giras por el país y el exterior visitando México, España, Estados Unidos, Colombia, Perú y Centroamérica, y la satisfacción de haber compartido escenarios con John Lynn Turner, Graham Bonnet, Greg Smith,   Glenn Hughes y Kiss.

CELEBRACION A LO GRANDE

Este 15 de diciembre encontrará a Rata Blanca festejando sus 25 años con una fiesta especial en el Lawn Tennis Club en el que  recorrerá sus hits y quizá adelantará temas del disco que verá la luz el próximo año.

Actualmente la banda se encuentra conformada por los históricos Giardino- Barilari- Sánchez- Scarcella, a quienes se sumó el tecladista Danilo Moschen, pero esa noche también tendrá un sabor especial porque reaparecerán junto a la banda algunos de sus ex integrantes como Gustavo Rowek, Saúl Blanch y Sergio Berdichevsky, en una típica e imperdible velada de «castillos, gitanas, chicos callejeros, brujas, magos, espadas y rosas».

Luis Digiano

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