Marcelo Birmajer, apostando

por lo políticamente incorrecto

“Tengo 30 libros editados y no he podido pasar un sólo día sin trabajar”, abre el juego Marcelo Birmajer, escritor, periodista y guionista, que logra retratar la absurda y patética lucha librada durante una década riquísima en contradicciones: los ´70.

Un comediante judío presencia un asesinato en pleno centro porteño y a partir de ese instante su vida da un vuelco. Ha sido testigo de un ajusticiamiento montonero y se encuentra en peligro. Sin tiempo para recuperarse de semejante escena, al día siguiente recibe un llamado de un poderoso empresario que quiere contratarlo, con un año de anticipación para animar el bar mitzvá de su nieto.

Esta es la trama principal de “El rescate del mesías”, de Birmajer, que nos transporta hasta los ideológicamente confusos ’70 en Argentina.

En diálogo con El Resaltador, Birmajer afirmó que “la novela me llevó diez años pensarla y muy poco tiempo escribirla. Empecé a armar los personajes y la trama desde que termine ‘Tres mosqueteros’, en el 98, se publicó en el 2000, y ahí nació la idea de reconstruir esa época”.

“Me considero un escritor realista -acotó- porque los personajes tienen mucho de mi propia vida. Tengo puntos en común con el protagonista en la forma de ver el mundo de los ’70, una época donde expresar las ideas te podía costar la vida”.

Y hace referencia a que artistas de la cultura como Luis Brandoni, LittoNebbia, Marilina Ros y tantos otros se tuvieron que exiliar por sus pensamientos y, por ejemplo, el empresario Kraiselburd perdió la vida y también le mataron un hijo. “Se sucedieron el asesinato de Rucci, de Salustro, bastaba que fueras empresario y no exclusivamente de derecha, que pensaras distinto para que te mataran”, agregó Birmajer.

“De la triple A ni hablar -continuó- podían asesinarte por ser judío, por silbar, nada tenía sentido. Los nombres de los guerrilleros en el libro son adrede, tienen que ver con Firmenich, con Galimberti. Tuve muy buenos comentarios, y también de los otros, pero estoy conforme porque hubo más de los primeros” (risas).

“Cuando uno se involucra en política tiene que saber cuáles son los riesgos. Es consciente de eso. Una vez me preguntaron qué medidas tomaría yo si fuese ministro. Sin pensarlo mucho contesté que lo primero que haría sería renunciar”, destacó.

“El grado de realidad dentro de la ficción en la novela está dado, por ejemplo,por el encuentro entre un grupo maoísta de seguidores de Perón que se enfrentan con la columna de montoneros liderados por un tal Losh, que puede ser Walsh, -aclaró- en aquel suceso de Ezeiza donde se mataron por un Perón que nunca llegó y un hecho que nunca tuvo culpables. Nunca se supo la verdad en cuanto al número de muertos y todo pasó a ser una nebulosa”, afirmó.

“Es una novela mucho más creíble que otros libros serios de historia o de política. Nunca hubo una Argentina tan trágica. Se había terminado una dictadura, pero llegó Campora al poder y los montoneros siguieron armados y también contra Perón, quien los echa de la plaza, y hasta contra Isabel ya desde la clandestinidad”, dijo.

“Creyeron que iban a tomar el poder, pero la dictadura militar del 76 no los deja y los líderes se tomaron el palo dejando a los militantes a la merced de las torturas, desapariciones, violaciones y muerte. Con sus 60 millones de dólares podrían haberse salvado todos”.

“Una gran preguntasería: ¿Porqué Italia y Alemania lograron reprimir dentro de la legalidad a la subversión? Nuestro ejército en democracia no logró derrotarlos y los militares que llegaron al poder hicieron todo en la clandestinidad con desaparecidos y muerte dentro de la cartografía del mal”, expresó el autor.

“Lo patético es que aún hoy hay montoneros que siguen reivindicando a Perón cuando fue él quien los combatió, los echó de la plaza después de usarlos y su proceder siempre estuvo más cerca de Pinochet en Chile que de las ideas de Allende”, remarcó.

“La novela tiene que ver con la identidad. Fontanarrosa, Cacho Castaña y Soledad Pastoruttison una referencia indiscutida del argentino. Pero en el libro hay un conjunto folklórico compuesto por descendientes de judíos que se creen más cercanos a Tupac Amaru que a sus propias luchas. Fue una época de confusión ideológica”.

 

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