«Réquiem/Kadish» es un homenaje a las víctimas de la Amia


«Es una obra que a través de sus ocho movimientos  propone un camino para la reflexión y el reencuentro». Así inició ÁngelMahler la charla con El Resaltador sobreKadish/ Réquiem, el trabajo que estrenará el 10 de julio en el Teatro Colón, agregando que «es la obra más importante que hice en mi vida».

«Es un homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA, ese terrible hecho del cual se lamentaron 85 vidas. Conformé una orquesta de más de 80 músicos junto al Coro Polifónico Nacional y las voces de Daniela Tabernig, Guadalupe Barrientos, Fabián Veloz, Gustavo López Manzitti, con la introducción a cargo de la señora Norma Aleandro», adelantó el músico.

«Réquiem significa descanso», manifestó Mahler. Es en la religión católica el nombre de la misa por las almas de los difuntos, y Kadish es una de las oraciones más importantes del judaísmo, en el cual se santifica el nombre de Dios y se acostumbra a orar en el luto».

«El mensaje está dirigido a toda la sociedad y no a una colectividad directa. No lo quise nombrar como Réquiem, porque es una música católica y tampoco como Kadish porque está enfocado en lo judío. Por eso lo dejé así. Es que al final ambas hablan de lo mismo que es la búsqueda de la verdad, de reconfortar a las almas de las víctimas y también a la de sus familiares», destacó el compositor de innumerables obras como «Drácula», «El Jorobado», «El fantasma de Canterville» y «El retrato de Dorian Gray», entre otras.

«La obra surgió de mi amistad con el rabino Marcelo Polakoff quien fuera un sobreviviente de esa masacre. El me invitaba a compartir los aniversarios y de esa forma me empecé a relacionar con familiares de las víctimas, lo que me motivó a escribir en su memoria», describió.

Réquiem/Kadish está compuesto por ocho movimientos precedidos cada uno por un versículo bíblico en hebreo. Los textos de los coros, escritos por Polakoff, están en castellano, aunque todo estará subtitulado porque «no quiero que se escapen los conceptos», dijo Mahler.

«Me interesa dar testimonio de que la gente se queda viviendo dentro de uno y que a quien no se olvida nunca muere. Y el final es para lo que todavía estamos aquí y allí es donde hablamos de reconfortar», expresó.

«En este trabajo, que tanto significado tiene para mí, he estado acompañado todo el tiempo de gente querida con quienes he conversado sobre cada tema y cuando aparecía alguna duda. Además del rabino que fue quien aportó todos los textos, está también la influencia de mis hijos, pues con ellos hablo continuamente de estos temas de la vida y la muerte. Y también mi esposa, que me ayudó con la partitura y que estará sentada en la orquesta tocando el violín», destacó.

«Nadie puede quedar indiferente ante un hecho como éste. Es algo que nos duele muy profundo a todos los argentinos. Estoy muy entusiasmado con esta obra ya que será mi debut en una sala histórica como la del Colón», concluyó el músico.


 

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