San Antonio de Areco, un soplo de aire cerca de la capital

san antonio de paduaDos días fuera de la capital era el objetivo. Que quede cerca, no más de dos horas de distancia. La elegida fue San Antonio de Areco, una tranquila ciudad… mientras que no haya festejos camperos.

El mal tiempo nos acompañó parejo, hasta nos regaló granizo durante diez minutos hasta que una vecina nos hizo señas para entrar en su casa, y un simpático arequero nos acercó al hotel.

Hablando de alojamientos, La Demorada tiene dos habitaciones destinadas a huéspedes. El establecimiento de Inés Talon se encuentra estratégicamente ubicado. Desde la esquina partimos al Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes (ver nota aparte), está en línea recta a diez cuadras de la terminal de ómnibus, y a cinco del centro.

no mas de un pisoSala de estar con biblioteca, terraza con jazmín chino y desayuno con mermeladas caseras, se suman a la oferta de conocer su taller de telar y hasta llevarse una chalina o una ruana hecha por sus manos.

Un paseo por el casco histórico, constituido por nueve manzanas, donde cada calle esconde una historia en la que un prócer (José Hipólito Vieytes, José Matías Zapiola) o un dibujo tradicional, nos invita a indagar un poco más.

naranjasSan Antonio de Padua es la iglesia principal y de ahí salen hacia las esquinas: la de Martí, donde las mollejas son una delicia, o al Bar de Tokio, a comer una picada, mientras otros siguen hacia Bessonart, en la que el encanto del pasado se cuela entre la charla y amigos.

En las calles las naranjas están listas para el dulce aunque nadie las coseche, el encanto prevalece a cada paso gracias a la ausencia de afiches, graffitis y otras formas de arruinar el paisaje urbano.

bar historicoEn Turismo nos invitan, si hace buen tiempo, a visitar artesanos por la mañana y hacer la recorrida de bares históricos por la tarde. Aceptamos atraídos por telares, cerámica y platería, y la cerveza artesanal con la que terminamos el día.

La decoración de los restaurantes nos remite a los almacenes de ramos generales donde la comida es sencilla y abundante. Los pasos nos llevan de cartel en cartel, algunos no en su mejor estado, donde se cuenta la historia de la zona.

consejoNos queda tiempo para recorrer el Museo de Las Lilas y el De Ayer y Hoy frascos de perfumes (ver sendas notas) y disfrutar de que ninguna construcción tenga más de dos pisos. La noche es para la peña La Lechuza y en la peña reina el folklore. La mañana es para regresar al hogar y añorar Areco.

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