Un paseo para los grandes que son chicos

El lugar, San Telmo, partiendo de Chile, por Balcarce,  Belgrano, Paseo Colón hasta Moreno, se encuentran las estatuas y pinturas que nos recuerdan personajes de nuestra infancia.

Según el Gobierno de la Ciudad, el Paseo de la Historieta rinde homenaje al humor, la creatividad y la autocrítica que distinguen a nuestros artistas en todo el mundo.

Integrado por figuras representativas que nos divirtieron, nos hicieron pensar y nos permiten identificarnos con una idiosincrasia compleja, pero puramente argentina, también es una buena excusa para contarles a los más chicos qué leíamos, quiénes eran nuestros héroes.

De sorpresa en sorpresa

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La primera que nos recibe es Mafalda, la genial creación de Quino, sentada en un banco, dispuesta a que compartamos una foto con ella.

Pero en las paredes de esas calles también encontramos dibujos de Carlos Garaycochea, el inefable Landrú, el Negro Fontanarrosa y su increíble Inodoro Pereyra, y hasta los más variados personajes de MaLas demás figuras se encuentran dispersas y paradas, como Isidoro Cañones, Larguirucho, Matías, Don Fulgencio, Gaturro, las Chicas Divito, el Loco Chávez, Clemente y Patoruzú.

Cada uno de ellos conlleva un mensaje, y la mala iniciativa lleva más de un año y medio, y sigue sumando personajes que marcan distintos contextos sociales y políticos de nuestra historia, y que, con humor, hicieron y hacen reír a diferentes generaciones.

Si Mafalda abre el camino, con su sabia ingenuidad frente a la mirada del adulto; Isidoro Cañones, creación de Dante Quinterno, nos introduce en la zona bolichera del barrio. Más allá está Larguirucho “blá más fuerte, que no te escucho”, a quien acompañan, desde sendas paredes, otros amigos de la troupe de García Ferré: Neurus, Pichichus, Hijitus, la Bruja Cachavacha, Pucho y Serrucho.

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No falta Matías, otra precocidad, esta vez dibujada por   Sendra, que inspiró a miles de parejas para poblar de sus homónimos el país, al tiempo que su madre y su psicoanalista trataban de lidiar con su divertida curiosidad.

Carlos Trillo y Horacio Altuna convirtieron a el Loco Chávez, en un mítico periodista, siempre rodeado de hermosas mujeres, como Isidoro era rey de la noche, pero en versión más idealista, pintando al típico porteño.

Otro con el que se puede uno sentar para la foto es Clemente, la genialidad futbolera de Caloi, rodeado de papelitos, dispuesto a ver el próximo partido en la Bombonera.

Si bien Cachorra, inseparable de Isidoro, o Pampita, eterno amor de El Loco Chávez, brillan por su ausencia, las Chicas de Divito, suplen con elegancia tamaña ausencia, con sus cinturas minúsculas y sus atributos generosos. En contraposición, y como símbolo de nuestro presente, Don Fulgencio, el hombre que no tuvo infancia, melancólica creación del desaparecido Lino Palacio, nos perdona con su sonrisa y sus globos todas esas chiquilinadas que nos alegran el día.

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Por supuesto, el amigo sensato de Isidoro, el indio Patoruzú, no falta en el recorrido, los brazos abiertos como siempre, brindando ayuda y consejos.

Dos animalitos más engalanan el camino, la Jirafa de Mordillo, y Gaturro, el enamoradizo y travieso gato de Nik.

Más personajes inolvidables

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Las esculturas en tamaño real, fueron realizadas en resina y fibra de vidrio por el artista Pablo Irrgang y, según dijo García Ferré, ubican a Argentina como «exportador, no sólo de futbolistas, sino también de humor».

El paseo se ha extendido hasta Puerto Madero. En Marta Lynch al 400, nos esperan sentados Diógenes y el Linyera, el filoso filósofo perruno de Tabaré y su acompañante. Llegando a Alicia Moreau de Justo y Azucena Villaflor, Don Nicola, de Héctor Torino, a quien le debemos el “cocoliche”.

Esperemos que este colorido proyecto siga brindándonos nuevas figuras de nuestra historieta y que el público sea respetuoso con las estatuas y no sufran el vandalismo de las de Olmedo y Portales, en la esquina de Uruguay y Corrientes, donde, a pocos metros, también nos espera el asiento junto al pícaro Don Mateo, personaje de Sofovich, a quien diera vida el gordo Porcel.

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