Un testigo entre bastidores


El salmón con plumas - Rómulo Berruti

El salmón con plumas – Rómulo Berruti

Los camarines de la revista, y de otros teatros también, dejan espiar por el ojo de la cerradura de la mano del periodista Rómulo Berruti.

Resucitan, súbitamente vitales, mitos como la Negra Bozán, Florencio Parravicini, o Dringue Farias. Se cuela, escapada de un escenario con acento español, la célebre Lola Membrives. El enorme poeta marginal Carlos de la Púa prepara y devora un puchero completo, mientras una corista resentida carga con odio su pequeña pistola vengadora.

Con calibres mucho mayores, los revólveres mexicanos amenazan a Zulma Faid. Estas historias y muchas otras, no todas escénicas, pero si verdaderas y sorprendentes, corren como una película en los recuerdos de Berruti.

Periodista desde su primera juventud, alcanzó a vivir y disfrutar el último coletazo de la gran noche porteña. Y en “El salmón con plumas” (bicho raro que, de algún modo existió, pero salió de la vívida imaginación de un capocómico).

Las imágenes de aquellas madrugadas arman un escenario donde el pecado- hoy sin rating- se resigna al territorio de la memoria.

Algo más que recuerdos

Barbieri - Moria - Pelele

Barbieri – Moria – Pelele

Un libro para el disfrute y por qué no la envidia de quienes apagaron siempre la luz cuando Buenos Aires empezaba a encender las suyas, el de Berruti es también un homenaje a su propio tío, otro periodista, quien lo inició no sólo en la profesión si no en la noche.

Para presentarlo, el empresario y amigo Lino Patalano le ofreció nada menos que la sala del Teatro Maipo Cabaret, donde Luis Brandoni brindó una divertida y nostálgica lectura del capítulo que recuerda a Alberto Olmedo y su desaparición, con el consiguiente comienzo del mito.

El pequeño volumen, ideal para leer en una tarde, fue editado por la Universidad de Lanas, dirigida por Ana Jaramillo, hermana del mejor amigo de Berutti.

Un rápido recorrido

Zulma Faiad

Zulma Faiad

Lo primero que aparece es el Parque Retiro, allí el niño que alguna vez fue Berruti, fascinado por los trucos, comenzará su travesía por la noche porteña, siempre de la mano de su tío, sellando su destino. De allí en más los grandes cobran vida: la de Florencio Parravicini y sus escatológicos monólogos, los excesos de Alberto Vacarezza; su amor por el tango, perdurable en su programa radial de la 2X4; el vocabulario de la Negra Bozán.

No faltan tampoco las fotos de su colección personal mostrándonos a una jovencísima Moria Casán, a Barbieri y Pelele vestidos como enfermeras; o a Fechoría preparando sus famosos fideos.

La profecía de doña Lola

Sofía Bozán

Sofía Bozán

Al pie de la letra se cumplió lo que una noche la gran Lola Membrives le dijo a un adolescente Berruti, fascinado por su interpretación: “Este chico no se aburre con Benavente… ¿Qué futuro le espera? Estás perdido, hijo mío, te gusta el teatro y te gusta la noche. Quiera Dios que tus padres no te sueñen abogado, médico, ingeniero o algo de eso. Les darás un gran disgusto… ”

Como tantos antes y después de él, amantes del teatro o del cine, Berruti tuvo la oportunidad en “El salmón con plumas” de hacer un recuento de los años dorados de su profesión. Los que seguimos su camino, agradecidos.


 

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