Veinte, número teatral y literaria.


No es fácil emprender un nuevo camino, pero éste es el que eligió el dramaturgo, director y actor Ernesto Marcos con el lanzamiento de su flamante “Prosa-icos/ Ediciones Buenos Aires”. Y porque “la edición es ordenadora”, el emprendimiento nace con “Hasta aquí y ahora” (literatura dramática –1992/2012-)”, de su autoría.

tapa[2]Esta “primera editorial dedicada a la dramaturgia, tiene como lema ´la eterna modernidad de lo textual´. El libro se niega a entrar en lo posmoderno”. Es así que, en esta obra, Ernesto Marcos recorre veinte años como teatrista a través de la selección de veinte piezas teatrales.

Entre la numerología y la simetría

“Me gustan los balances y me parecía que así se cerraba un ciclo. Por casualidad venía de hacer un monólogo acerca de la literatura como desvelo que habla sobre los 20 años, que no son nada, pero son todo, o casi todo para ser más exacto. 20 es un número taurino y yo tengo el ascendente y luna en Tauro, y en numerología es el despertar de los sentidos y revelador de los misterios y a eso invita el libro, a la apertura, porque eso es el teatro el misterio como revelador del sueño colectivo de una sociedad. Son 20 fragmentos de mi gran sueño, en 220 páginas, y mide 20 x 20. (risas) Es muy abarcativo porque contiene muchas propuestas distintas”.

Comparándolo con un “grandes éxitos”, Marcos define el concepto del libro: “Dos ´hits´ lo encabezan: ´El Camión´ y ´Lo Idéntico Y La Diferencia´, que cierra porque es lo último que escribí. Son 19 obras más una, ya que ´El Clamor Del Ser Nacional´, es la más larga y tiene cuatro personajes, que es el máximo que uso, y un final abierto con un ´continuará´. El libro tiene un carácter testimonial con las imágenes con las puestas de las obras. La dramaturgia aparece como antropología textual por eso el marrón gastado viejo de la tapa como de manuscrito hallado. Un libro es hacerse cargo, me expongo”.

Multifacetas de un mismo autor

prosaicosedicionesB[2]Cabe destacar que Ernesto Marcos lleva adelante una escuela de formación de escritores desde 2005, llamada “Prosa-icos, talleres de escritura” dedicada al estudio del cuento, la dramaturgia y su vínculo adaptativo, que se brinda los sábados en el Aula 131 de la Facultad de Filosofía y Letras: “Es la obra, la praxis, el hacer la que me hace autor. El seminario tiene que ver con esta posición: la necesidad de dramatizar todo”.

Haciendo hincapié en el balance, Marcos reflexiona: “Ahora tengo una mayor conciencia de la profundidad del drama humano. Por eso escribo obras que hacen hincapié en lo sentimental, lo emotivo, en una vuelta a la identificación con el público a través de la catarsis. Eso me parece muy importante. Entiendo el teatro como espejo, reflejo de la sociedad con conciencia ideológica política. Si bien está lo histórico, hay una búsqueda filosófica mayor sin descuidar ciertos riesgos estéticos que se deben correr. El libro dice cuál es mi cosmovisión, que, en ese sentido es existencialista, y es moderno porque tiene un proceso más un resultado: un recorrido que hago entre dos puntos de espacio/ tiempo, de 1992 a 2012. Es un libro conceptual tiene un diseño muy pensado. Estoy en un momento reflexivo por eso las acotaciones y mi credo prosaico que está en la contratapa”.

El autor marca el principio de su período autoral a “toda mi etapa de actor en el under o como estudiante de dirección con Jaime Kogan conforman mi propia pretextualidad”.

La importancia de las influencias

Citas de Samuel Beckett, Heidegger, Harold Pinter, Tennessee Williams o Mauricio Kartun salpican nuestra conversación porque, según Marcos, “lo más propio que tenemos son nuestras influencias”.

Como se siente “más cerca de la dirección que de la actuación”, pero sin dejar de ser un autor/ profesor, su fuerte son “las obras cortas que son bárbaras para la pedagogía teatral. Me interesa el teatro de estados de intensidad, pero también de atmósfera y los personajes como psicología en acciones. Yo creo en el teatro como amenaza. Es bueno ser peligroso y tratar de que pase algo en serio. El público porteño es muy cínico y va con la posición de ´a ver qué me vas a mostrar´. Yo apuesto a la apertura de sentidos y tratar de conectar porque predomina lo indolente en esta posmodernidad. El sujeto cosificado es un tema que aparece mucho en mi obra, cosificado por culpa de la técnica que nos hace perder la mística o lo espiritual o lo poético. Esta no es una época de afirmación del ser”.

Planes y más planes

Si bien ya tiene en vista un segundo tomo de obras en colaboración con otros autos, Marcos también pone el acento en un pequeño grupo que compone junto a otros dos actores.

En “Hasta aquí y ahora” también encuentran espacio los monólogos de stand up negro, “que viene de Lenny Bruce, con temas como el desempleo que desorganiza una sociedad, comprometidos como la caída de la clase media”, afirma también en su faceta como intérprete.

“Estamos trabajando con mi grupo Prosa- icos, que ya es casi un multimedio (risas), adaptando un material de Conrad con toques becketianos y un tono devastador, para estrenar en marzo o abril. Vamos a cuestionar la noción de progreso frente a la posibilidad de aniquilamiento o de una tercera guerra mundial”.

Por otra parte, la editorial ya tiene varios proyectos en mente de los que participarán “autores anfibios porque tienen un pie en cada bote, esos que son novelistas o poetas. Estamos por presentar el libro en varios festivales de teatro, en Capital y en el interior del país Mar del Plata, Córdoba y El Bolsón”


 

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